Categoria -Articulo

Globalización Cultural

francklin dot com grayCada vez son más las personas que interactúan con otras personas de lugares distintos, con culturas distintas y con ideas distintas. Hace un tiempo la única manera de realizar esto era que alguna de las personas se movilizara hacia el lugar de residencia de la otra.

Con el tiempo la movilidad se ha hecho algo más común, con medidas como las de la Unión Europea que permiten la movilidad de sus habitantes entre sus países miembros, con una facilidad increíble; incluso en países del América del Sur suceden cosas similares y se aplican leyes parecidas.

Fuera de eso, tenemos la facilidad del internet y la tecnología, que nos acerca cada vez más a aquellos que están lejos. Así podemos hablar fácilmente, e incluso vernos, en vivo, con alguien que se encuentre al otro lado «del charco».

Hoy, con tantas , con tantas ideas y personas diversas en cada rincón del mundo, donde incluso hemos tomado tradiciones de otros lugares y las hemos adaptado, entonces, ¿hemos perdido nuestra identidad? – Más bien, ha evolucionado, y ha estado cambiando en algo más globalizado.

La globalización puede tener cosas buenas y cosas malas, y tal vez su mejor característica es su peor defecto, si no se utiliza de forma correcta. La globalización permite que todos, sin importar el lugar donde se encuentren, sean más iguales, tengan las mismas oportunidades, beneficios, productos, e incluso a veces, tradiciones -he ahí el problema.

La globalización normalmente impone una norma, y muchos parecen olvidarse de lo local para irse a lo global. Ahí es donde debemos actuar de forma global en función de lo local. La globalización no es tomar lo que todos aceptan para olvidarnos de lo nuestro, la globalización es más bien una oportunidad de compartir nuestra cultura, nuestras ideas, nuestra diversidad con otras culturas y personas.

La idea es aprender de ellos y que ellos aprendan de nosotros, no vamos a cambiar su forma de ver el mundo, pero les podemos mostrar que hay varias formas de ver el mundo. Con tolerancia y respeto, podemos fusionar culturas e ideas para un mundo mejor; es posible que la forma de ver o solucionar un problema en alguna otra, nos sea útil en nuestra propia cultura.

Utilicemos los medios que tenemos para conectar con otra cultura, y saber que la nuestra no es la única. Aprendamos de los demás, y aunque no compartamos su punto de vista, lo podemos respetar y tolerar, para que ellos también puedan hacer lo mismo.

Es por eso que invito a otros a buscar la manera de acercarse a otra cultura. Tal vez ni siquiera haya que salir del país o de la ciudad para hacerlo, es posible que entre nuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajo, en la universidad, el colegio, o entre los conocidos, haya un extranjero. Por más nacionalizado que sea, seguro estará feliz de compartir algo de su cultura, y siempre aprender algo de la nuestra.

«Cada cultura absorbe elementos de las culturas cercanas y lejanas, pero luego se caracteriza por la forma en que incorpora esos elementos». – Umberto Eco

Simón Rodríguez / @ThatSimon / Para: www.francklin.com

La navidad… ¿Cuál es el verdadero significado?

dessin navidad rougeLa navidad es una fiesta anual sin duda  esperada por muchos millones de personas a nivel mundial, otros no la esperan. Pero es una fiesta que sin duda alguna se vive de millones de formas diferentes

¿Pero en realidad que nos enseña la navidad?

La navidad nos enseña diferentes valores morales como: la solidaridad, dar, compartir entre otros. También nos enseña la cultura del consumo pero vamos un poco más allá.

Solo en la cuadra que uno vive ve diferentes formas de celebrar y expresar la navidad, puede haber casas solo con luces, otras solo con adornos y otras sin nada.

La solemnidad de la celebración la hacen los padres y las creencias de cada persona, por ejemplo, en mi experiencia personal he aprendido a no juzgar a nadie, más bien aprender las cosas buenas de cada quien.

He conocido familias que en navidad no salen se encierran en sus casas y simplemente oran y comparten en familia, tienen una cena solemne sin música y se dedican a compartir en familia.

Hay otras familias que abandonan sus casas y visitan la familia un momento con cada familia y así celebran la navidad.

Otras familias que tienen una mesa llena de inigualables manjares y un fiestón para todo el mundo que llegue.

Todo estos nos parece a todos tan normal, cada quien tiene su forma de expresarlo y celebrarlo pero al final siempre llegamos a los valores de la navidad.

Directa o indirectamente cada quien celebra la navidad de formas diferentes algunas no nos parecen y otras si, algunas formas nos molestan y otras no, ante estas diferencias no debemos molestarnos cada familia es un templo y debemos siempre respetar nuestro templo, mientras estemos en comunión con los valores, nuestra familia y Dios, solo debemos respetar a los demás cada cabeza es un mundo y así se expresa.

Douglas Cardona / El Salvador / www.francklin.com

ESAS RAZONES PARA NO CELEBRAR MÁS LA NAVIDAD

pere noel interditSon varios los millones de personas en todo el mundo que han sido acunados, desde su más tierna infancia, con villancicos que muchos encontrarán todavía tan gratos y agradables a día de hoy. Varios millones de personas (cristianos e incluso algunos no creyentes) que han crecido y vivido en un ambiente en el que reinaba el espíritu navideño.

Nos han enseñado que la Navidad representa, y sigue representando, valores tales como el amor, el compartir, la paz o la unión. Sin embargo, desde hace algunos años, han surgido otras ideas en el horizonte que ya se han enraizado en algunos lugares.

Entre muchos otros de estos lugares, tomemos como ejemplo los Estados Unidos, un país conocido desde hace tiempo por sus famosas celebraciones y por sus preciosos árboles de Navidad. Sin embargo, actualmente, en nombre de la neutralidad y del laicismo o con el pretexto de no incomodar a los demás, está prohibido hablar de fiestas navideñas en las escuelas de varias regiones estadounidenses y, lo que es aún peor, en aquellos lugares en los que todavía está permitido montarlo, al árbol de Navidad ahora se le denomina “árbol de la festividad de fin de año”.

En este punto, cabe preguntarse: ¿por qué privar a alguien de una fiesta —efectivamente, “una fiesta”—, que le hace feliz solo porque otra persona no participa en la misma o no cree en ella? ¿No sería mejor aprovechar esta festividad para enseñar a los jóvenes lo que es la “convivencia”?

Hoy en día, se pueden leer bastantes noticias o artículos en blogs en los que más de una persona denuncia o se queja de la prohibición de que Santa Claus visite a los niños en las escuelas, así como de la desaparición del árbol de Navidad en numerosos lugares de Estados Unidos o de Francia, entre otros, donde cada año se colocaban tradicionalmente estos árboles para la felicidad de cientos o de miles de transeúntes. Es como si el laicismo de hoy día ya no pudiera ir de la mano de la diversidad, de la tolerancia, del intercambio cultural, de conocer o de aprender de los demás, etc.

¿Por qué no celebrar más la Navidad cuando aquellos que siempre lo han hecho ha sido precisamente en nombre del amor, del compartir, de la alegría, de la vida o de la luz?

¿Por qué no celebrar más la Navidad cuando se conoce el número de treguas, aunque no sean oficiales, que soldados ingleses y alemanes acordaron en el frente durante la Primera Guerra Mundial? Se trataron de pequeñas treguas que permitieron a los soldados de ambos bandos intercambiarse regalos y cantar villancicos antes de volver al combate.

¿Por qué no celebrar más la Navidad cuando, en aquellos momentos tan difíciles, esta festividad concedió a aquellos soldados que pronto iban a conocer su muerte la oportunidad de vivir un poco más, el tiempo justo para cantar un último villancico?

¿Por qué no celebrar más la Navidad cuando, en ese día, los más pequeños reciben regalos, se intercambian tarjetas de felicitación que transmiten deseos de felicidad y amistad y cuando algunos acuden a la iglesia mientras otros se quedan en su casa para rezar? ¿Por qué no celebrar más la Navidad cuando otras personas aprovechan esta festividad para donar o cuando hay quienes se conforman con celebrarla y aprovechar el momento mientras que, para miles de personas, se trata simplemente del día más bonito de su corta vida?

Las festividades cristianas, judías, musulmanas o laicas siempre han existido, han trascendido el paso del tiempo y han coexistido. He ahí la palabra mágica: “coexistir”. Sin embargo, a día de hoy, nos encontramos en esta situación.

En todo caso, dada la velocidad a la que se extiende la idea de no celebrar más estas fiestas, animamos a aquellos a quienes les guste la Navidad a que se acerquen a un árbol de Navidad o a Santa Claus cada vez que los vean durante estos días puesto que, según parece, la fiesta prácticamente ha llegado a su fin.

Francklin Pierre Tenyi II / Twitter: @Tenyi2